En la tercera edad las caídas adquieren especial importancia por su frecuencia y gravedad.

En los mayores de 64 años son causa de lesiones, discapacidades e incluso muerte, a la vez que comportan un elevado coste sanitario y social.

Las lesiones producidas por las caídas entre la gente mayor son más graves que las ocurridas en la población de otras edades, ocasionan más ingresos y estancias hospitalarias, períodos de rehabilitación más largos y mayor grado de dependencia y aumentan el riesgo de volver a caer.

Dada la problemática vamos a considerar dos aspectos clave: cómo actuar ante una caída y cómo prevenir dentro de lo posible las caídas en la tercera edad.

 

CÓMO ACTUAR ANTE UNA CAÍDA

Tras una caída se ha de actuar de la siguiente manera.

SI ESTÁS SOLO:

Colócate boca arriba, estira un brazo y dobla la pierna contraria, gírate hacia el lado donde tienes el brazo estirado e intenta darte la vuelta, colocándote boca abajo.

Intenta gatear hasta llegar a un apoyo que puedas usar para ayudar a levantarte, un mueble o una silla o sofá pesados. Si el mueble es ligero no lo uses, puede volcarse.

CON AYUDA:

Acércate y comprueba si responde. Pregúntale si presenta dolor en alguna parte de su cuerpo.

Comprueba si está sangrando, también detrás de la cabeza.

Si tiene dolor, sangra o tiene un bajo nivel de conciencia, llama a un servicio de emergencias o pulsa el botón de teleasistencia si lo tuviera.

Si está alerta y no presenta dolor localizado, mira sus extremidades, comprueba que puede flexionarlas, pudiera tener una lesión que no esté sintiendo.

Si hay un bloqueo o siente dolor a la flexión puede haber una fractura, avisa a un servicio de emergencias y no lo muevas.

Si puedes flexionar sus brazos y las piernas o lo puede hacer él mismo, ayúdale a colocarse boca arriba y observa sus piernas.

Si una de ellas está hacia afuera y parece algo más corta que la otra, puede tener una fractura de cadera, no lo muevas y avisa a un servicio de emergencias.

Si tiene una posición normal y no presenta dolor ni acortamiento en las piernas o dolor en la cadera puedes ayudar a que se ponga de pie.

Si la persona necesita algo más que una mínima ayuda, no intentes levantarla. No podrás hacerlo solo.

Acércale un mueble pesado y estable (un sofá, una silla pesada o con un peso en el asiento) y ayúdale a girarse boca abajo tal como se indica en el apartado anterior «si estás solo».

Coloca una silla detrás de él y ayúdale a incorporarse con la ayuda del mueble o apoyo lo suficiente como para sentarse en la silla que has colocado detrás.

Vigila tu posición en todo momento, dobla siempre las rodillas si vas a tener que hacer fuerza.

Recuerda que debes hacer la fuerza con los músculos de las piernas y no de la espalda, mantén la espalda recta en todo momento e inclinada hacia delante desde tus caderas.

Las piernas separadas y los pies bien apoyados en el suelo.

Acércate lo máximo posible a él en el momento de ayudarle, es mejor mantener el peso siempre lo más cerca del cuerpo posible.

Una vez esté sentado vuelve a valorar su estado de conciencia haciéndole preguntas sencillas. Averigua la causa que lo hizo caer y si no recuerda el motivo de la caída o está confuso debes avisar a un servicio de emergencias.

Si tiene diabetes o hipertensión debe ser valorado por un profesional sanitario en cuanto antes.

También si ha habido un golpe en la cabeza al caerse o si ha permanecido mucho tiempo en el suelo hasta la llegada de la ayuda.

La caída es una señal de alerta que debe ser valorada por un profesional sanitario para conocer las causas, consecuencias y circunstancias por las que ocurrió la caída, así como para revisar la medicación y ajustar las dosis.

 

PREVENCIÓN DE CAÍDAS

Es importante conocer las causas que provocan las caídas y como prevenirlas.

CAUSAS:

Las caídas se pueden producir por diferentes causas, entre las más frecuentes: enfermedades que limiten la movilidad u ocasionen debilidad en las piernas, alteren la tensión arterial, el azúcar en sangre, afecten al equilibrio o al estado de conciencia como la demencia, la depresión o el Parkinson.

También la debilidad de un postoperatorio o convalecencia de enfermedad.

El sedentarismo y la falta de movilidad asociada a la edad incrementa el riesgo de caída.

También ciertos medicamentos, como los que se toman para los problemas de salud antes mencionados y los sedantes.

Debes consultar con tu profesional sanitario, te dirá qué medicamentos pueden aumentar el riesgo a que sufras una caída y te dará las recomendaciones necesarias, en algunos casos deberás permanecer sentado o acostado tras tomarlas y en otros, tomarlas en determinados momentos del día.

También el propio miedo a caerse incrementa el riesgo a que ocurra y tener dolor en alguna parte de tu cuerpo, ya que la movilidad y la atención se ven afectadas.

Las alteraciones de la visión, por la edad o por falta de graduación, son otro motivo de aumento de la posibilidad de caerse.

Es importante que te revises la vista cada año si tienes algún problema de visión.

También los problemas en los pies, callosidades, juanetes o dolor al pisar que hacen que camines de manera poco segura.

PREVENCIÓN:

Son medidas encaminadas a eliminar o minimizar los peligros en el hogar.

Evita los objetos que puedan hacer que caigas, como cables en el suelo o  alfombras.

Usa siempre zapatillas cerradas, evita las zapatillas tipo chancla (sin talón o con el talón doblado).

Mantén tu casa iluminada. De día sube las persianas y en cuanto la luz natural sea insuficiente, enciende las lámparas. Nunca camines por una estancia sin iluminar.

El cuarto de baño también debe estar bien iluminado. El suelo no debe quedar mojado. Usa un tapete antideslizante en el plato de ducha o bañera y coloca un pasamanos en la bañera y cerca del inodoro.

En la medida de lo posible, si tienes dificultad en la movilización, cambia tu bañera por un plato de ducha.

Deja las cosas a mano, que sean fáciles de alcanzar: teléfono, agua, papel y bolígrafo o mando a distancia de la televisión.

No hagas movimientos rápidos que pueden ocasionar un mareo. Como ponerte rápido de pie o girar el cuello bruscamente.

Tampoco te levantes de la cama rápidamente, quédate sentado en la cama unos minutos antes de ponerte de pie.

Ayúdate al levantarte desde un sofá, agárrate a un objeto estable, pero si es una silla no apoyes todo el peso en ella o la vencerás.

Es más fácil levantarse desde una silla que desde un sofá, si tienes problemas en la movilidad, mejor siéntate en un sofá alto o incluso un sofá con un motor que ayude a levantarte.

No usar sillas o taburetes para alcanzar objetos. No uses tampoco la escalera si tienes la movilidad reducida.

Si tienes un servicio de teleasistencia, lleva siempre el pulsador contigo. Los servicios de teleasistencia proporcionan una importante tarea de apoyo, seguimiento y ayuda a la población con dependencia.

Consulta con tu ayuntamiento o con tu proveedor de servicios sociales para poder acceder a este tipo de servicio.